La Mater en mis diseños: María sin rostro

La Mater en mis diseños: María sin rostro

La Mater en mis diseños: María sin rostro

Muchas personas me preguntan por qué en muchos de mis diseños aparece la Mater, y especialmente por qué muchas veces la represento sin rostro. La respuesta nace de algo muy profundo en mi vida de fe y en mi experiencia dentro del Movimiento de Schoenstatt.

Para mí, la Mater, nuestra Madre, María,  es mucho más que una imagen o una devoción. Ella es presencia, compañía, guía silenciosa en el camino de la vida. A lo largo de los años he aprendido a mirarla no solo como alguien a quien acudimos, sino también como un modelo de vida, una mujer que nos muestra cómo amar, servir y confiar.

En Schoenstatt hay una frase muy conocida que siempre ha tocado mi corazón:
“María, que quien te mire, me vea.”

Esta frase expresa un deseo profundo: que nuestra vida refleje tanto a María, que las personas puedan reconocer algo de ella en nosotros. Que su forma de amar, su humildad, su disponibilidad a Dios y su ternura se hagan visibles en nuestras acciones cotidianas.

Por eso, muchas de mis Maters aparecen sin rostro. No es una ausencia. Es una invitación.

Una invitación a que ese rostro puede ser el tuyo, el mío, el de cualquiera de nosotros. Es una manera de recordar que todos estamos llamados a ser pequeñas Marías en el mundo: personas que llevan consuelo, esperanza y amor a los demás.

Cada Mater que creo es también una oración silenciosa. Es mi forma de expresar gratitud a la Virgen por acompañar mi vida y la de mi familia, y al mismo tiempo una forma de compartir con otros esa presencia que tantas veces se siente cercana.

Quizás por eso mis diseños muestran muchas Mater distintas: algunas más simples, otras más simbólicas, otras más modernas, con flores, en tonos celestes o aqua,etc. Pero todas nacen del mismo deseo: recordar que María sigue actuando en el mundo a través de cada uno de nosotros.

Y tal vez, cuando alguien vea una Mater sin rostro, pueda sentir esa pequeña llamada interior: “Ese rostro  también podría ser el mío.”

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