La Cruz que une corazones: Jesús y María
En cada Santuario de Schoenstatt, la Cruz de la Unidad nos recuerda que Jesús nos llama a la reconciliación, al amor y a la entrega total. No es solo un símbolo: es un compromiso vivo, un recordatorio de que nuestra fe se manifiesta en acciones concretas.
Mi diseño de la Cruz se inspira en la Cruz de la Unidad original de Schoenstatt, que es, sin duda, la cruz más hermosa que he visto. Allí, Jesús no está solo; su sufrimiento es compartido por su Madre, quien no lo abandona.
En la espiritualidad de Schoenstatt, la Mater acompaña cada encuentro con su Hijo. En la cruz, Jesús nos entrega a su Madre, y fue justamente a Juan a quien se la confió en aquel momento de dolor. Por eso, en mi diseño, aparece el texto del Evangelio de San Juan, recordando ese instante único: "Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre" Juan 19.25
Para mí, la cruz sin María refleja el dolor de Jesús en soledad, pero cuando ella está junto a Él, ese mismo dolor se llena de ternura, compañía y esperanza. La Mater comparte el sufrimiento de su Hijo y lo convierte en un gesto de amor que nos alcanza a todos. Es el amor que Jesús reconoce al confiarle a su Madre el cuidado de Juan, y que nos invita a vivir nuestra fe con fidelidad, entrega y apertura al amor de Dios.
Así, la cruz con María se convierte en un espejo de nuestra vida cotidiana: un recordatorio de que no estamos solos y que el amor verdadero transforma cada desafío en unidad y esperanza.
Trabajar en este diseño ha sido, a lo largo de más de diez años y con cada modificación, un acto de reflexión y oración. Con el tiempo, lo he ido puliendo y enriqueciendo con detalles, al igual que mi propio encuentro con Jesús se ha ido profundizando. A medida que avanzo en mi formación en Schoenstatt, siento que me acerco cada vez más a Él, y quizás sea María quien, con su amor de madre, me guía en este camino, usando Schoenstatt como instrumento elegido para acercarme a su Hijo.
Con este diseño, deseo que cada persona que lo contemple sienta una conexión especial con Cristo y la Mater, encontrando en la Cruz de la Unidad un punto de encuentro personal donde Jesús y su Madre caminan junto a nosotros.
Su presencia nos recuerda que no estamos solos, y nos da la fuerza para vivir la fe con alegría, entrega y esperanza, guiándonos hacia la verdadera unidad en nuestra vida cotidiana.
0 comentarios